sábado, octubre 28, 2006

Historia de Ossco y Jaspi - undécima entrega

Juana quería vender todos los nabos con el objetivo de alegrar a Jaspi, y conseguir de paso que se enamorara de ella; no porque sintiera verdadero amor hacia él, sino porque en todas las películas que veía por las tardes, las chicas guapas conseguían el amor de los chicos guapos, y no tenían ninguna necesidad de vender nabos nunca más. De modo que elaboró un plan mientras se horneaba la primera tarta de manzana que preparaba en su vida. Juana estaba muy orgullosa. La vida le sonreía.

El plan era sencillo. Había que tener en cuenta dos factores: uno, que en el pueblo vecino los nabos se vendían sin problemas y hasta llegaban a formarse colas frente a ella, que nunca habían llegado al final cuando los nabos del saco se terminaban, y se ocasionaban por lo tanto disputas que Juana evitaba abandonando el pueblo a toda prisa. Dos: el saco destinado al pueblo vecino era más grande y pesaba tres veces más. La importancia de este factor era para Juana fundamental, y la solución evidente; esa semana, en lugar de llevarse primero el saco enorme al pueblo de al lado, y luego el pequeño a su pueblo, lo haría al revés. Empezaría por arrastrar el saco enorme hasta la plaza del pueblo, donde, como siempre, un número insignificante de aldeanos se acercarían y con unas monedas y una sonrisa condescendiente se llevarían unos pocos nabos. ¡Aunque tal vez al ver que el saco era más grande pensarían que los nabos eran más buenos, y comprarían más! Luego se llevaría el saco pequeño al pueblo de al lado y, si faltaban nabos, volvería al día siguiente con los que habrían sobrado del saco grande. Al fin y al cabo, ¡qué manía tan tonta era esa de usar dos sacos! El saco pequeño es para este pueblo, porque aquí apenas hay demanda. Recuérdalo, decía siempre Jaspi. Juana mordisqueó un trozo de tarta con una risilla nerviosa, mientras se imaginaba vestida de blanco en brazos del oso más bueno del mundo. ¡Y la llamaban tonta!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta Juana, aunque parezca un personaje secundario me da la impresión de que su papel en esta historia será trascendental. Está enamorada del anticristo, nada menos.

Me la imagino como Eva Braun.

David Martínez dijo...

Jajajaja, Juana Braun :D

Jo, yo quiero máaas >_<

Anónimo dijo...

Se ve que aquí la Reportera domina perfectamente los tempos de las entregas, y nos tiene a todo el personal enganchados como yonkis a la metadona.

Se me ocurre que para rizar el rizo de la experiencia OGT (Ossco Great Tale, no deletrear), estaría bien contar con una herramienta interactiva al alcance de los lectores, en la que mandando sms pudieramos elegir el final de Jaspi. Al estilo de los concursos de la tele. Manda un sms al 5544 con el siguiente texto:
"JASPI DECAPITADO"
o
"JASPI EMPALADO"
o
"JASPI PIRAÑAS"

Etcétera.

Esto no pretende ser ningún tipo de intromisión a la labor creativa de la Repor, pero yo las voy soltando, por si cuela... ^__^